En el actual régimen de responsabilidad penal de las personas, las investigaciones internas y los canales de denuncia dejan de ser meros instrumentos de autorregulación para convertirse en piezas estructurales del Modelo de Prevención de Delitos. Tales mecanismos cumplen una doble función: preventiva, al permitir detectar tempranamente irregularidades y corregir fallas sistémicas; y reactiva, al posibilitar una respuesta diligente frente a hechos potencialmente delictivos. La existencia de canales de denuncia eficaces y debidamente resguardados favorece la detección oportuna de infracciones, mientras que investigaciones internas serias, objetivas y documentadas permiten acreditar que la empresa actuó con debida diligencia, adoptó medidas correctivas y no toleró el ilícito. En este sentido, la calidad del sistema de denuncias y de indagación interna influye directamente en la valoración judicial de la eficacia del Modelo y, por ende, en la eventual exención o atenuación de la responsabilidad penal corporativa.